Escoge la música

17 mayo 2009

En memoria de Pili.

Hoy hace una semana que nos dejó.
Hay gente que pasa por la vida de puntillas y otra gente deja huella allá por donde va, Pilar Rioja Tobalina ha sido durante mis 35 años una persona muy importante en mi vida, amiga de mi madre desde 1970 hasta el 2009, pero no sólo amiga para tomar un vermut, amiga de verdad, si Pili entraba en tu vida era con todas las consecuencias, para llorar si hacia falta, para reir cuando lo necesitabas y también para hablar sin tapujos te sentara bien o no.
Sincera con carácter fuerte, cuando se enfadaba temblaba el mundo pero cuando amaba lo hacia hasta el universo.
Madre sin haber parido, donante de sangre, apadrino niños en la India, África, cuando los apadrinamientos sonaban como algo extraño, mujer de acción católica, voluntaria de Cáritas cuando la caridad no era escribir un vale de alimentos, sino incluso ir a las casas y vaciar orinales, abrir sus propias carteras y comprar lo básico aceite, patatas,huevos y lentejas, conseguir viviendas sociales cuando no existían las asistentes sociales en este país, postulante de adevida, de la lucha contra el cáncer, que al final por complicaciones pulmonares nos la arrebató.
Fundadora con algunas más de un “hogar parroquial” que se reunían los jueves, en el extremo más alejado de la parroquia, la calle de mi madre, en una casita baja y luego en el piso de enfrente al de mi madre, en aquella época no existían los centros sociales y en estos “hogares parroquiales” se reunían las mujeres rezaban una oración y luego hacian trabajos manuales, jugaban a las cartas y de vez en cuando tenían charlas de misioneros, sacerdotes y médicos, (una al mes), crecí entre aguarrás, pinturas titán y pan de oro, era el tubo de escape que tenían las mujeres en aquella época final de la dictadura y principio de la transición, donde casi ninguna trabajaba fuera del hogar y en los carnets de identidad figuraba S.L. (Sus labores), para muchas fue una apertura hacia el mundo.
Mi vida personal esta ligada a un montón de mujeres, pero entre todas Pili ocupaba un lugar destacado, era la que iba a recogerme al cole (a mis 6 años) me daba la comida y me volvía a llevar, mientras mi madre estaba cuidando a mi tía Argentina a la que le ponían quimio.
La que esperaba en la ventana todos los días a que yo pasara camino hacia el colegio, para saludarme con la mano y tirarme un beso, la que siempre me felicitaba el día de mi cumpleaños y santo (excepto este año).La que me tranquilizó de verdad cuando mi padre se operó a vida o muerte y me “obligó” a ir a su casa a comer, la que cuando venia a Oviedo se alojaba en mi actual casa y mi marido que no quiere a nadie en casa, estaba encantado porque era la invitada perfecta, porque no era una invitada, era una más, a mis cuñadas y amigas cuando vienen les sirvo el café, Pili no solo quería hacerlo sino que se empeñaba en fregar las tazas de nuestros largos desayunos, las dos solas en mi cocina con mantel bordado, tazas de san Claudio y café recién hecho como nos gustaba a las dos. Cuando quiso agasajar a unos amigos (Mary , Manolo y a mis padres) y pensaba ir a un restaurante yo le dije si te apetece organízalo en mi casa, y cocinó su maravilloso redondo de ternera y fue tan feliz sirviéndonos a todos. Sus visitas eran un ir y venir, agenda apretada porque esos 15 días o 3 semanas tenía mucha gente con la que comer, merendar y cenar, gente a la que visitar porque? Pues porque su corazón era tan grande que cabíamos todos y todos la queríamos y la echaremos de menos.
Hay tanto que contar de alguien que me ayudó a Ver, Juzgar y Actuar en la vida, a decir No a las injusticias. A opinar aunque a veces se digan cosas de más, y después pienses: “he sido muy directa”.
Ella y mamá se entendían, se ayudaban y acompañaban, estos últimos años por circunstancias de la vida no vivía en nuestra ciudad pero el contacto siempre se mantuvo.
Mamá también es así, imaginaros a estas mujeres tan fuertes juntas en los años 70 en un país con tanto por hacer.

Un breve repaso de su vida y de la mía, los que me conocen saben lo mucho que he perdido.

El no ser familia de sangre no quiere decir que no se sea familia.
Gracias a todas por leer esto, ella que no fue mujer de homenajes, aunque se merecía unas palabras por mi parte, su personalidad era tan fuerte y humilde, que dejo escrita su esquela (excepto fecha e iglesia), y entre sus palabras realizó dos peticiones que os transcribo:

“Señor, acógeme en tu Seno, no seas mi Juez, sino mi Salvador”.
“Pido perdón a todos los que he ofendido”


Esos días no he publicado nada y apenas os he visitado,necesitaba un tiempo para escribir esto.

El cáncer no es una enfermedad terminal para todos, hay muchos grados y lo importante es cogerlo a tiempo, entre todos si luchamos contra él, acabaremos venciéndolo.